¿Dolores de crecimiento en niños? Lo que realmente está pasando
“Mi hijo se despierta en la noche por dolor en las piernas”.
Es una de las consultas más frecuentes en pediatría… y también una de las que más angustia genera en casa.
Muchos padres se preocupan al ver a sus hijos llorar en la noche o quejarse después de un día activo. La duda aparece de inmediato:
¿es algo normal o puede ser algo grave?
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, estos episodios corresponden a los llamados dolores de crecimiento, conocidos médicamente como dolores benignos nocturnos de la infancia.
Y aunque el nombre es popular, hay algo importante que debes saber desde el inicio: el crecimiento no duele.
¿Qué son realmente los dolores de crecimiento?
A pesar de que el término se usa desde hace más de un siglo, hoy se sabe que no están directamente relacionados con el crecimiento.
Se trata de un síndrome de dolor musculoesquelético recurrente, frecuente en niños sanos entre los 3 y 12 años, especialmente entre los 4 y 8 años.
Se estima que entre el 10% y el 35% de los niños pueden presentarlos en algún momento.
Son benignos, no afectan el desarrollo y desaparecen con el tiempo.
¿Cómo identificar los dolores de crecimiento en niños?
Reconocerlos ayuda a manejar la situación con más tranquilidad:
Ubicación del dolor
Suele presentarse en ambas piernas, especialmente en:
- Pantorrillas
- Muslos (parte anterior)
- Detrás de las rodillas
Es poco común que sea solo en una pierna de forma persistente.
Momento en que aparece
- Tarde o noche
- Puede despertar al niño
- En la mañana desaparece
El niño puede continuar su día con total normalidad.
Duración y frecuencia
- Entre 30 minutos y varias horas
- Puede aparecer varios días seguidos o desaparecer por semanas
Factores desencadenantes
- Días con mayor actividad física
- Juegos intensos o ejercicio
¿Por qué ocurren estos dolores?
No existe una causa única, pero hay varias explicaciones:
- Fatiga muscular: la más aceptada
- Mayor sensibilidad al dolor en algunos niños
- Factores emocionales: estrés o cansancio
- Bajos niveles de vitamina D
En muchos casos, es una combinación de factores.

Cuándo sí debes preocuparte
Aunque son benignos, hay señales de alerta que requieren valoración médica:
- Dolor en una sola pierna
- Dolor localizado en una articulación
- Inflamación, enrojecimiento o calor
- Dolor en la mañana
- Dificultad para caminar o cojera
- Fiebre, pérdida de peso o fatiga
- Dolor constante o que empeora
Si notas alguno de estos signos, consulta con tu pediatra.
¿Cómo aliviar el dolor en casa?
Si el pediatra ya confirmó el diagnóstico, puedes ayudar con medidas simples:
- Masajes: Alivian rápidamente y generan tranquilidad.
- Calor local: Compresas tibias ayudan a relajar los músculos.
- Estiramientos: Antes de dormir, especialmente en:
– Cuádriceps
– Isquiotibiales
– Pantorrillas - Analgésicos (solo si es necesario): Como acetaminofén o ibuprofeno, siempre bajo indicación médica.
Acompañamiento emocional
Explicarle que no es grave reduce el miedo y la ansiedad.
¿Desaparecen con el tiempo?
Sí. El pronóstico es muy bueno:
-Son autolimitados
-No dejan secuelas
-Disminuyen progresivamente
La mayoría desaparece antes de la adolescencia.
Lo más importante para los padres
Los dolores de crecimiento pueden asustar, pero en la mayoría de los casos no representan un problema grave.
Con información clara y medidas simples, puedes manejar estos episodios con tranquilidad.
La clave está en observar, acompañar y saber cuándo consultar.
Si tu hijo presenta dolor frecuente en las piernas o tienes dudas sobre estos síntomas, consultar a tiempo puede marcar la diferencia.
En LaCardio Kids encontrarás especialistas que pueden orientarte y darte la tranquilidad que necesitas.


